Yo le doy gracias a Dios por mi vida, pero créanme, el Dr. Alejandro Weber me salvó la vida dos veces y le salvó la vida a mi hija que es diabética. Nunca en mi vida he conocido a un médico con tanta ética profesional, preocupado siempre por sus pacientes. Es honesto, honrado a carta cabal, nunca lucra con el valor humano y su ética profesional es lo más grande que conozco.

Ojalá en el mundo hubiera muchas personas como el doctor Weber. Esto también va para su grupo el Dr. Vega y el Dr. Carbó.